Para qué sirven y cómo funcionan el filtro y el cepillo de tu aspiradora

¿Te has preguntado alguna vez para qué sirve el filtro de la aspiradora? ¿Sabes qué uso tienen los diferentes cepillos que puedes acoplar a tu electrodoméstico? Son dos detalles que deberías tener muy en cuenta a la hora de adquirir una nueva aspiradora, pues de ellos depende en gran medida el éxito de la limpieza.

¿Qué es el filtro de la aspiradora y cuál es su función?

Durante el proceso de aspiración el aire hace dos recorridos: uno del exterior al interior de la aspiradora y otro desde el interior hacia el exterior. Durante este tránsito, el objetivo de este pequeño electrodoméstico es atrapar las partículas de suciedad en un depósito haciendo que el aire expulsado salga limpio.

¿Cómo se consigue este objetivo? En primer lugar, habrá que buscar un sistema para que la suciedad se quede en el interior de la aspiradora. Esto se hace o bien mediante bolsas porosas que retienen las partículas de aire más pesadas (en las aspiradoras con bolsa) o bien mediante un sistema de corriente de aire interna que obliga a la suciedad a quedarse en el fondo de un depósito (en las aspiradoras sin bolsa).

Pero hay un paso más, y aquí es donde entran en escena los filtros de la aspiradora, unos dispositivos de plástico, malla, espuma o foam provistos de pequeños agujeros que impiden el paso de la suciedad. ¿Para qué sirven los filtros de la aspiradora? Actúan como una barrera y evitan que las partículas de polvo más pequeñas vuelvan a salir al exterior sin que ello obstruya el flujo de aire.

Los filtros de aspiradora más eficientes son los HEPA, capaces de retener hasta el 99,95% de las partículas, convirtiéndose en una verdadera trampa para esporas, pelusas, caspa, polen, ácaros e incluso moho, humo de tabaco, virus y bacterias. Lo habitual es que todos los filtros de aspiradora dispongan de un sistema para su extracción y limpieza o reemplazo, en el caso de que hayan llegado al final de su vida útil.

Usos del cepillo de la aspiradora: limpieza versátil

Tan importante como saber para qué sirve el cepillo de la aspiradora es estar al tanto de cómo emplearlo en función de las características de cada limpieza. Hoy en día, la mayoría de las aspiradoras incluyen varios cepillos para transformar tu electrodoméstico en un aparato de limpieza más versátil, preciso y eficaz.

Con frecuencia se emplea el término cepillo en referencia a todos estos complementos que se acoplan al tubo o la boquilla de la aspiradora, pero lo cierto es que no todos están destinados al cepillado. De hecho, el cepillo como tal es aquel que está provisto de cerdas expuestas de mayor o menor dureza, con forma redonda o alargada y empleado en la limpieza del polvo en muebles, sofás y suelos delicados.  

En ocasiones los cepillos forman parte de una pieza de mayor tamaño, como ocurre con los cepillos integrados en el cabezal de limpieza estándar. En este caso no están tan a la vista, por lo que conviene revisarlos al final de cada uso para extraer los pelos y pelusillas que se hayan podido quedar atrapados en él.

Estos últimos suelen ser cepillos combinados porque adoptan dos posiciones. En una, las cerdas se quedan en el interior obligando al accesorio a deslizarse sobre unas pequeñas ruedas. Esta posición solo debe usarse en suelos resistentes como los de baldosas o cerámica. En la otra posición, esa hilera de cerdas suaves y muy cortas queda expuesta y el movimiento se apoya más en ella, por lo que no hay riesgo de rayar las superficies. Es la posición que debes emplear al aspirar suelos de madera, de parqué o de mármol.

Aparte de estos tipos de cepillo básicos existen otros accesorios específicos para el aspirado de alfombras, cortinas, moquetas o tapicerías. La combinación entre el cabezal de succión adecuado y un sistema avanzado de filtrado será clave para completar con éxito la limpieza.