Desmontando tópicos sobre el horno convencional

El horno convencional es, desde hace ya varias décadas, uno de esos electrodomésticos imprescindibles en la cocina. En los últimos años las prestaciones de estos aparatos han abierto un nuevo horizonte de posibilidades en el ámbito culinario. Casi tantas como la cantidad de tópicos que se han generado en torno a este electrodoméstico. Averigua qué hay de cierto y qué de falso en ellos y disfruta de la cocina al horno en toda su plenitud.

7 comentarios que se suelen hacer sobre los hornos

  1. El consumo eléctrico se dispara

Falso. Uno de los principales temores de los cocineros novatos es que, con sus recetas al horno, la factura de la luz pueda verse afectada. Aparte de que en la actualidad existen opciones como los hornos AEG con una elevada certificación energética, también hay que tener en cuenta el modo en que cocinas. Los modernos hornos de bajo consumo te permiten trabajar durante tiempos más prolongados y a temperaturas más bajas para optimizar el uso de recursos y conservar todo el sabor y la textura de los alimentos.Además, a diferencia de otros electrodomésticos como las neveras donde el consumo es constante al estar encendidas todo el día, el uso de un horno eficiente no comprometerá tu factura de la luz.

  1. El horno no sirve para descongelar

Falso. Tal vez hace unos años los hornos convencionales tenían unas funciones algo más limitadas. Ahora el horno es un electrodoméstico versátil que te permite realizar diferentes tareas. Tanto es así que algunos de estos electrodomésticos permiten descongelar alimentos sin que pierdan sus nutrientes, e incluso son capaces de detectar los niveles de humedad y detener la cocción cuando el plato ya está en su punto. Imagina sacar del congelador cualquier alimento, preparado o no, y poder disfrutarlo con todo el sabor de un plato recién hecho.

  1. Da igual rejilla o bandeja

Falso. Cada elemento del horno cumple con su función y no, por supuesto que no es lo mismo cocinar con la rejilla, sobre una bandeja o en un recipiente. En el caso de las rejillas tienes que saber que su estructura está pensada para que la base de los alimentos reciba más calor. Éste es el motivo por el que resultan imprescindibles cocción de alimentos como panes, pizzas y otro tipo de masas que requieren una buena circulación del calor sin acumulación de humedad en la base.

  1. El horno admite cualquier receta

Verdadero (o casi). Es cierto que nunca te aburrirás de cocinar en tu horno, dado su bajo consumo, sobre todo si dispones de opciones tan interesantes como la cocina al vapor o a baja temperatura. No obstante, aunque lo puedes usar para casi todo, el horno no es siempre la mejor opción de cocción para determinadas recetas. ¿Puedes cocinar al horno cualquier alimento? Sí, pero a veces es mejor recurrir a la plancha o a la sartén. Por ejemplo, en el caso de los rebozados. Y, si buscas inspiración y una guía paso a paso, consulta nuestras recetas de cocina

  1. Las sartenes no son aptas para el horno

Unas sí, otras no. El sello ‘apto para horno’ te dará la clave del uso que le puedes dar a determinados recipientes. Es ese símbolo formado por dos figuras: una línea horizontal con tres puntos y un rectángulo con tres ‘S’ en el interior. En cualquier caso, si tienes dudas, recuerda que entre accesorios de cocina para hornos hay un amplio abanico de recipientes y utensilios de acero inoxidable, aluminio, hierro, barro, loza, vidrio (ojo, ¡no cristal!), porcelana, silicona y cerámica de gres. Eso sí, cuidado ¡no te quemes!

  1. Precalentar no es un paso imprescindible

Clásico error de principiante. Todas las recetas, especialmente las de masas con o sin levadura, exigen que el horno esté a la temperatura adecuada antes de colocarlas en el interior.  El tiempo de precalentado depende de lo que cada horno tarde en alcanzar la temperatura óptima, pero se calcula una media de unos 15 minutos. En cualquier caso, aunque hay excepciones, debes recordar que los procesos del horno son diferentes a como sería cocinar en el microondas. Una vez colocados los ingredientes en el interior, no conviene abrir la puerta hasta el final de la cocción, a menos que la receta lo exija expresamente. Esta apertura iría en contra de mantener un bajo consumo energético en el horno, provoca una pérdida muy rápida de calor que puede afectar al resultado final.

  1. La cocina al horno es más complicada

Falso. Si todavía eres de los que piensan así es porque no conoces la sofisticada gama de AEG. Nuestros hornos llevan integradas tantas funciones y programas que no volverás a tener que preocuparte de que el menú se te quede a medio hacer o demasiado seco. Utilizando las tablas de cocción para conocer el tiempo y la temperatura adecuada, una vez que introduces los ingredientes en el horno sólo te queda esperar para saborear el éxito.

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