¿Cómo optimizar el consumo de la nevera?

¿Sabías que la nevera es uno de los electrodomésticos que más consume de toda la casa? A pesar de que con los modelos de clasificación energética más alta el ahorro es notable, todavía podemos hacer algo más para reducir el consumo del frigorífico sin tener que renunciar a ninguna de sus prestaciones.

¿Por qué el consumo de la nevera es tan elevado?

La cotidianeidad de su presencia ha hecho que nos olvidemos un poco de ella, pero basta con hacerse una sencilla pregunta para entender por qué el consumo del frigorífico es el que más eleva la factura de la luz. ¿Hay algún electrodoméstico de tu casa que se pase todo el día enchufado y en funcionamiento? Ahí tienes la respuesta.

Aparte de los trucos que te contamos a continuación, ten en cuenta que las neveras AEG ya incluyen prestaciones que te ayudan a controlar el consumo como la tecnología NoFrost para evitar la escarcha o el sistema Dynamic Air para garantizar el flujo constante de aire en el interior, aprovechando el frío de manera más equilibrada. 

Frente a otros electrodomésticos de la casa sobre los que desmontamos tópicos, como el horno, el elevado consumo de la nevera tiene una sencilla justificación: siempre está en marcha. Por eso, una de las mejores soluciones de ahorro es adquirir un electrodoméstico con una eficiencia energética superior como los que puedes encontrar entre las neveras AEG. Suma eficiencia y resta kilovatios en la factura de la luz.  

Entonces, ¿cuánto consume una nevera?

Si no elegimos un frigorífico realmente eficiente, su consumo puede alcanzar hasta el 20 % de la factura de la luz, un dato nada desdeñable si tenemos en cuenta las nuevas tarifas eléctricas. Por ello, y porque seguramente esperas que tu nuevo electrodoméstico dure muchos años, al comprar una nevera deberías fijarte más en la eficiencia energética que en el precio de venta. Como quizá sepas, las nuevas etiquetas energéticas van de la letra A, siendo la que menos consume, a la G, la menos eficiente.

En base a la etiqueta energética, para hacer un cálculo aproximado de cuánto consume tu nevera, puedes multiplicar el consumo de la clase energética de tu electrodoméstico por el precio del kilovatio / hora (kWh).

5 consejos para controlar el consumo de tu frigorífico

  1. Busca un electrodoméstico adaptado a tus necesidades

Una nevera no es mejor ni peor por su tamaño, sino por las prestaciones que ofrece. Si en casa sois pocos o si no necesitas un electrodoméstico de gran capacidad, opta por las alternativas de tamaño reducido. Piensa que la capacidad de una nevera implica una mayor potencia para enfriarla y, en consecuencia, un mayor consumo de energía.

  1. Mantén el interior ordenado

No hay nada más dañino para el buen funcionamiento de la nevera y el correcto mantenimiento de los alimentos que dejar la puerta abierta durante períodos prolongados. Tómate tu tiempo en ordenar bien las baldas del frigorífico y sus compartimientos, en colocar cada cosa en el lugar adecuado y en mantener el orden. De este modo, no tendrás que ir rebuscando entre botellas y recipientes hasta encontrar lo que te hace falta.

  1. Ajusta la temperatura

Cuanto más frío necesites, más frío te quedarás al ver la factura eléctrica. Regula la temperatura de tu nevera en función de lo que quieras conservar en el interior. En este sentido, es esencial que el contenido no se apelotone para que el aire frío pueda circular sin problemas. Cuando el flujo de aire se estanca, la nevera necesita más potencia y, sin embargo, es menos eficiente: unos alimentos podrían llegar a congelarse y otros estropearse rápidamente por no disponer de la temperatura adecuada.

  1. Escoge el emplazamiento idóneo

El lugar que ocupe el frigorífico en el conjunto de la cocina también influye en su consumo. No conviene encajonar la nevera en un espacio en el que no puedas separarla al menos 10 o 15 cm de la pared. Por otro lado, evita colocar el frigorífico pegado al horno, el radiador u otros electrodomésticos, o en un lugar en el que reciba de forma directa la luz del sol. Las neveras también necesitan estar fresquitas por fuera.

  1. Utiliza la nevera para descongelar

Sólo hay que ser un poco previsores y sacar del congelador los alimentos que vayas a consumir al día siguiente. Si los colocas en la parte inferior de la nevera aprovecharás el frío que estos desprenden durante el proceso de descongelación y mantendrás una temperatura óptima en el interior del electrodoméstico sin que éste trabaje de más.

Leer más